2009
  “100.411,33 EUROS POR LA LESIÓN DEL NERVIO ÓPTICO SUFRIDA TRAS LA REALIZACIÓN DE VARIAS INTERVENCIONES OCULARES, DE CUYOS RIESGOS NO FUE DEBIDAMENTE INFORMADO”
“100.411,33 EUROS POR LA LESIÓN DEL NERVIO ÓPTICO SUFRIDA TRAS LA REALIZACIÓN DE VARIAS INTERVENCIONES OCULARES, DE CUYOS RIESGOS NO FUE DEBIDAMENTE INFORMADO”



El Juzgado de 1ª Instancia nº 60 de Madrid condenó al pago de 100.411,33 Euros a un paciente que, tras sufrir una catarata traumática, fue intervenido por un mismo oftalmólogo hasta en un total de 10 ocasiones.

Tras ser tratado por el oftalmólogo condenado, el paciente sólo ve luces y sombras. En otra clínica a al que acudió tras el nefasto resultado obtenido, le han dado el ojo por perdido, habiendo recibido un trasplante de córnea con nulo resultado, y ofreciéndole como única opción la colocación de un ojo de cristal.



Y es que el titular del Juzgado acogió los argumentos esgrimidos por la Asesoría Jurídica de AVINESA, observando una desproporción entre el estado del paciente al tiempo de iniciar el tratamiento (llevaba una vida absolutamente normal, conducía y no tenía pérdidas significativas de visión), y la situación aparecida tras finalizar el mismo, con una agudeza visual en el ojo izquierdo que únicamente le permite percibir luz, y con córnea edematosa e irrecuperable.



En este sentido, el juzgador aprecia que el oftalmólogo condenado, desgarró con el vitreotomo la retina al tratar de levantar la lente intraocular, no constituyendo la técnica empleada la adecuada. Igualmente, consideró mala práctica médica las repetidas operaciones a las que el paciente fue intervenido “para retirarle el aceite de silicona y el vitrión, que aumentaron el daño en el ojo” y que, previamente, había sido colocado por el oftalmólogo condenado, toda vez, para su adecuada extracción debió haberse “practicada de forma directa una vitrectomía como hizo el segundo cirujano”. “Además, la mezcla de aceite y vitreón en el interior del ojo izquierdo aumentaron su presión de forma continuada hasta que se practicó la vitrectomía por el segundo cirujano, lo que había dañado el nervio óptico de forma irreversible” Igualmente, sobre la ausencia de una debida información al paciente, el titular del Juzgado entendió que los requisitos exigibles en materia de información a un paciente “no se cumplieron en modo alguno en la información prestada pro el médico demandado. Así, a pesar de que por las características de la catarata traumática que presentaba el paciente los riesgos de la operación eran más elevados, como él mismo reconoció, presentó al actor un modelo de consentimiento en el que no se hacía mención a las posibles complicaciones como la luxación de la lente que se produjo tras la misma (...) Tampoco se informó al paciente del riesgo que supusieron por el daño causado para el nervio óptico por el aumento de presión, la colocación de aceite de silicona y vitrión que provocaron una subida de presión permanente, ni el de las sucesivas operaciones de retirada de estos productos que contribuyeron a dañar el ojo de forma irreversible”













RMB
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